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Pera
Calendario pera

Fruto carnoso con forma oval o redondeada del peral, árbol de la familia de las Rosáceas. Es una fruta de piel delgada, de pulpa jugosa y sabor dulce.

Según algunos historiadores el origen remoto del peral y su cultivo fue paralelo en zonas de Europa y de Asia, y en excavaciones arqueológicas se han encontrado vestigios de este árbol que datan de 3000 años a.de C. No existen pruebas que evidencien su consumo entre egipcios, griegos y semitas. Sin embargo en estado silvestre se hallaba distribuida por la zona templada de Europa y Asia Central. Los responsables de la difusión y mejora de su cultivo fueron los romanos, quienes desarrollaron nuevas variedades de este fruto mediante técnicas de injerto. De hecho, Plinio dejó testimonio escrito de su importancia en la antigua Roma describiendo 38 variedades de pera.

La pera aporta cantidades apreciables de fibra, especialmente de tipo insoluble, rica en lignina, por lo que se considera un alimento con un efecto laxante suave (evita el estreñimiento).

Contiene flavonoides, compuestos con carácter antioxidante a los que se han atribuido propiedades anticarcinogenas y que también se han relacionado con un menor riesgo de enfermedad coronaria. En la pera se han encontrado cantidades moderadas de flavonoles como la quercetina y el kaempferol, y catequinas como la (+) catequina y la (-) epicatequina. Por otro lado, las leucoantocianidinas (proantocianidinas) se forman del flavonoide flavan-3,4-diol y aunque son incoloras pueden, en ciertas condiciones, transformarse en compuestos de colores rosados o rojizos. En algunas peras existe un gran contenido en leucoantocianidinas, pudiendo dar un color rosado en conserva.

También aportan lignanos, una clase de fitoestrógenos que actúan a nivel de pequeños vasos sanguíneos, por lo que podrían desempeñar un papel beneficioso en algunas enfermedades vasculares degenerativas (angiodisplasia), que es común en los ancianos y provoca hemorragias gastrointestinales. Además, los lignanos al igual que los flavonoides, participan en otras funciones ya que tienen una débil actividad estrogénica y compiten con los compuestos estrogénicos normales no permitiéndoles promover el crecimiento de algunos tumores. Investigaciones epidemiológicas apoyan la hipótesis de que los países con más altos niveles de consumo de flavonoides y lignanos en su dieta tienen las más bajas incidencias de cáncer, hecho que está especialmente demostrado para los cánceres de mama y próstata.

En su composición también presenta ácidos orgánicos; concretamente: hidroxiácidos no fenólicos (ácidos málico y cítrico que son los más abundantes) y ácidos fenólicos hidroxicinámicos (ácido cafeico).